Fui rápidamente creciendo
para darme cuenta de que quien soy hoy
es posible no sea yo.
Me tuve que haber perdido
o algo no haber entendido.
Quizás entre el rosado de mi primer cumpleaños
y vestidos con lazos almidonados.
O quizás fue más tarde todavía
cuando ya practicaba con el pintalabios
que mi mama efusivamente me concedía.
Y a todo esto recuerdo me decía:
“las nenas más lindas son femeninas”
“calladita te ves más bonita”
En mi adolescencia adolorida
rellenaba con papel los sostenes,
me embarraba la cara
y sacaba las nalgas.
“Sin maquillaje no salgas de la casa”
“No te vallas a poner gorda como una vaca”
Las inquietudes me llevaban
A maquillarme aunque solo me vea el perro.
A pensar ser gorda sin serlo.
A tenerle terror al vello en el cuerpo.
A peinarme como una artista.
A vestirme como una diosa.
A asistir al gimnasio como religiosa.
A salir siempre bien olorosa.
A visitar constante el estilista.
A romperme los pies con los tacos.
Y a hacerme manicure en las manos.
Entonces me corté las uñas.
Me quité los zapatos incómodos.
Me hice en el pelo una cola.
Me lavé bien la cara.
Me dejé crecer todos los pelos,
me desnudé por completo
y me miré en el espejo.
Y me encontré.
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1 comment:
Con o sin maquillaje Claudia es Claudia.
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